Así comenzaron a ser los días, monótonos y sin sentido. Ese trabajo que tanto me apasionaba, actualmente se había convertido en una rutina, la cual siempre fue mi gran miedo desde mis diez y ocho años al elegir la carrera.
Comenzando por la investigación, casi había tocado todos los temas aparentemente existentes, me frustraba el no encontrar nuevos o si los hallaba, otros los utilizaba, obviamente, esta de más decir que, para el jefe eso no podía ser posible, a pesar de que sean puntos de vista completamente diferentes, querían mantener parcialidad ante lo que el público leyera.
Comencé a consumir café, por las mañanas, por las tardes y por las noches, con tal de mantenerme despierto un rato más para permitirme ampliar temas e ideas, mismo, para terminar noticias, o futuras columnas. El trabajo parecía que decayera a medida que más me esforzaba, no recibía más que palmadas en la espalda por parte de mi jefe, y esto causaba en mi una gran irritación y frustración. Llegaba a casa malhumorado y no encontraba forma de relajarme, de decidía a tomar un poco más de café. Me despabilaba. Me causaba insomnio. Mi familia me decía que me relaje, que lo tome con calma y las ideas iban a caer solas. El solo hecho que me dijeran que me relajara, me causaba ira, ya que pareciera que no se pusieran en mi lugar a la hora de escribir o idear, debía hacerlo todos los días, ¿pretendían que no me estrese? "Pido cordura, nada más que eso" le dije a Destiny una vez, por lo que ella me miró de forma indiferente y me respondió "Yo pido que te relajes, y que no te dejes consumir por tu trabajo, no hacés más que quejarte de él, si tanto te estresa, ¿por qué no lo dejas? Piensa en tu salud, y no solo la tuya, la de todos nosotros". Destiny tenía la mala costumbre de generalizar el mal que le abordaba a ella, imponiéndomelo en toda la familia, y culpándome a mi por ello. ¿Qué tan egoísta pretendía ser conmigo? Estaba cumpliendo mi sueño, y nuevamente, estaba decidido a seguirlo hasta el final. Tenía un salario ostentoso, podía mantenerlos perfectamente, mi salud estaba perfecta, un poco de estrés no iba a matarme. Cruzó por mi cabeza la idea de ir a un spa, para eso existen al fin y al cabo ¿no es cierto?
Al día siguiente, durante el trabajo, le consulté a Grace sobre algún spa que conociese, me dio el número de uno, el cual podía ir cuando quisiera, quedaba en Palermo, su nombre era "Fishspa". Conducí en el coche, ni bien salí del trabajo. Reconocí el lugar por su cartel enorme en color rosa pastel y letras blancas. Estacioné con delicadeza, en uno de los lugares permitidos, ya qué no quería salir y encontrarme con multas o mucho peor, sin mi auto en la puerta. Ingresé al local. Al saber que era sin turno, me dirigí a hablar con la recepcionista del local, esta tenía una pequeña insignia donde estaba escrito su nombre "Luciana". Luciana no parecía tener menos de treinta años, estaba vestida con un uniforme blanco hasta las rodillas y zapatos con tacón promedio haciendo juego, cabello suelto, por los hombros de color castaño claro, con un flequillo que le cubría parte de los ojos. Llamándola por su nombre, le pregunté que tipo relajaciones practicaban, al no sorprenderme por los precios, decidí hacerme la gran mayoría. Luciana, me solicitó mis datos, y me pidió por favor que, espere unos minutos, indicándome por donde debía entrar cuando sea atendido. Al rato, escucho mi apellido, me hacen entrar a un cubículo, de paredes blancas, con olor a jazmín, una camilla con una funda blanca y una cabecera agujereada donde debía poner mi rostro. Una mujer más madura, de alrededor unos cuarenta años, con cabello recogido con un broche, pelo castaño oscuro y lentes con marco rojo, me hizo desnudar, y me practicó la serie de masajes que había solicitado. Desde los normales hasta los exóticos y las piedras hirviendo.
Al salir me sentí renovado, esperé que ello me ayudara a aclarar mis ideas y me abriera la mente. Subí a mi coche y sintiéndome en el aire, conduje hasta el porche de mi casa, salude a mi mujer y conversé plenamente con mi familia como hacía tiempo que no lo hacía. Destiny me miraba un tanto extrañada, pero feliz al fin y al cabo, esa noche hicimos el amor como si hubiese sido la primera vez, ambos estábamos plenos.
A los días deje de consumir café nuevamente, me basé a té y media lunas por las mañanas, jugo de naraja con un tostado por las tardes y por las noches, lo que mi esposa decidiera cocinar. Las ideas comenzaban a fluir nuevamente por mi mente, allí fue que decidí comenzar con nuevo titular "Un viaje de ensueños".
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