martes, 20 de septiembre de 2016

Capitulo 2 "Monotonía"

Así comenzaron a ser los días, monótonos y sin sentido. Ese trabajo que tanto me apasionaba, actualmente se había convertido en una rutina, la cual siempre fue mi gran miedo desde mis diez y ocho años al elegir la carrera. 
Comenzando por la investigación, casi había tocado todos los temas aparentemente existentes, me frustraba el no encontrar nuevos o si los hallaba, otros los utilizaba, obviamente, esta de más decir que, para el jefe eso no podía ser posible, a pesar de que sean puntos de vista completamente diferentes, querían mantener parcialidad ante lo que el público leyera. 
Comencé a consumir café, por las mañanas, por las tardes y por las noches, con tal de mantenerme despierto un rato más para permitirme ampliar temas e ideas, mismo, para terminar noticias, o futuras columnas. El trabajo parecía que decayera a medida que más me esforzaba, no recibía más que palmadas en la espalda por parte de mi jefe, y esto causaba en mi una gran irritación y frustración. Llegaba a casa malhumorado y no encontraba forma de relajarme, de decidía a tomar un poco más de café. Me despabilaba. Me causaba insomnio. Mi familia me decía que me relaje, que lo tome con calma y las ideas iban a caer solas. El solo hecho que me dijeran que me relajara, me causaba ira, ya que pareciera que no se pusieran en mi lugar a la hora de escribir o idear, debía hacerlo todos los días, ¿pretendían que no me estrese? "Pido cordura, nada más que eso" le dije a Destiny una vez, por lo que ella me miró de forma indiferente y me respondió "Yo pido que te relajes, y que no te dejes consumir por tu trabajo, no hacés más que quejarte de él, si tanto te estresa, ¿por qué no lo dejas? Piensa en tu salud, y no solo la tuya, la de todos nosotros". Destiny tenía la mala costumbre de generalizar el mal que le abordaba a ella, imponiéndomelo en toda la familia, y culpándome a mi por ello. ¿Qué tan egoísta pretendía ser conmigo? Estaba cumpliendo mi sueño, y nuevamente, estaba decidido a seguirlo hasta el final. Tenía un salario ostentoso, podía mantenerlos perfectamente, mi salud estaba perfecta, un poco de estrés no iba a matarme. Cruzó por mi cabeza la idea de ir a un spa, para eso existen al fin y al cabo ¿no es cierto?
Al día siguiente, durante el trabajo, le consulté a Grace sobre algún spa que conociese, me dio el número de uno, el cual podía ir cuando quisiera, quedaba en Palermo, su nombre era "Fishspa". Conducí en el coche, ni bien salí del trabajo. Reconocí el lugar por su cartel enorme en color rosa pastel y letras blancas. Estacioné con delicadeza, en uno de los lugares permitidos, ya qué no quería salir y encontrarme con multas o mucho peor, sin mi auto en la puerta. Ingresé al local. Al saber que era sin turno, me dirigí a hablar con la recepcionista del local, esta tenía una pequeña insignia donde estaba escrito su nombre "Luciana". Luciana no parecía tener menos de treinta años, estaba vestida con un uniforme blanco hasta las rodillas y zapatos con tacón promedio haciendo juego, cabello suelto, por los hombros de color castaño claro, con un flequillo que le cubría parte de los ojos. Llamándola por su nombre, le pregunté que tipo relajaciones practicaban, al no sorprenderme por los precios, decidí hacerme la gran mayoría. Luciana, me solicitó mis datos, y me pidió por favor que, espere unos minutos, indicándome por donde debía entrar cuando sea atendido. Al rato, escucho mi apellido, me hacen entrar a un cubículo, de paredes blancas, con olor a jazmín, una camilla con una funda blanca y una cabecera agujereada donde debía poner mi rostro. Una mujer más madura, de alrededor unos cuarenta años, con cabello recogido con un broche, pelo castaño oscuro y lentes con marco rojo, me hizo desnudar, y me practicó la serie de masajes que había solicitado. Desde los normales hasta los exóticos y las piedras hirviendo. 
Al salir me sentí renovado, esperé que ello me ayudara a aclarar mis ideas y me abriera la mente. Subí a mi coche y sintiéndome en el aire, conduje hasta el porche de mi casa, salude a mi mujer y conversé plenamente con mi familia como hacía tiempo que no lo hacía. Destiny me miraba un tanto extrañada, pero feliz al fin y al cabo, esa noche hicimos el amor como si hubiese sido la primera vez, ambos estábamos plenos. 
A los días deje de consumir café nuevamente, me basé a té y media lunas por las mañanas, jugo de naraja con un tostado por las tardes y por las noches, lo que mi esposa decidiera cocinar. Las ideas comenzaban a fluir nuevamente por mi mente, allí fue que decidí comenzar con nuevo titular "Un viaje de ensueños".

viernes, 10 de abril de 2015

Capitulo 1 "Mi primer día"

Me desperté sobresaltado con la alarma que hoy sonaba con ese típico timbre antiguo. Esta vez me tome más tiempo en la ducha, sentía que sería un día largo de trabajo y de acomodamiento en mi nuevo empleo. No me sentía asustado, tampoco nervioso, estaba ansioso por empezar, quería comenzar a oprimir las teclas de aquella computadora, haciendo que mi magia haga su trabajo. Amo mi trabajo, y tal vez nunca me importo el entorno en el que me toco estar, soy una persona que se dedica a hacer su trabajo y nada más que su trabajo, pero tampoco soy capaz de negarle unas palabras corteses a algún colega del mismo. 
Procedí por vestirme, esta vez me puse algo más cómodo, el jefe me había informado que no era necesario utilizar un esmoquin todos los días, por lo que me decidí por unos jeans y una camisa verde a cuadros, con unas zapatillas negras; bajé a desayunar con mi familia unos típicos huevos y un caliente café. Luego partí a mi trabajo.
Me encontraba nuevamente en mi cubículo como ayer, a diferencia de que esta vez estuve investigando y buscando información sobre lo que vendría a tratar mi columna, debía estar lista para mañana en la mañana, por lo que si no la terminaba en mi tiempo laboral, debería llevarme el trabajo a casa. 
Estuve ocupado toda la mañana organizando mis ideas, escribiendo en el computador las ideas ya formadas hasta tener las cantidad de palabras y oraciones formadas para mi en perfecto orden y marcando bien mis ideas y mis pensamientos sobre el tema tratado en este caso "el prejuicio hacia las personas desconocidas", es un tema amplio e interesante de tratar e investigar, me gusta escribir de temas que me vea identificado o intrigado. Asegurar mis argumentos sobre este y dejar en claro en todo momento mi opinión sobre este.
No fue un día muy interesante, pero ese mismo día había intercambiado unas palabras con un compañera del cubículo de al lado, Grace Holden, nos comentamos algunas ideas sobre lo que iba a tratar nuestra columna. Ella en su página hablaba sobre "Los prototipos de hombres y mujeres" un tema que me intereso bastante, por lo que como toda persona intrigada le consulte el porque había elegido ese tema y algunas de sus ideas. Me contestaba muy tranquila, defendiendo su ensayo con total naturalidad y normalidad, acordaba en algunos casos y en otros diferíamos, pero ambos respetábamos la opinión del otro. Era una muchacha de unos 24 años, calcularía; me cayó bien, y era una de las pocas personas con las que había conversado en estos dos días de trabajo, esperaba tener una buena relación no solo con ella si no con los demás, sólo para poder crear un buen ambiente laboral, el cual nunca había llegado a concretar, por el hecho de que la mayoría de mis colegas eran bastante competitivos e irrelevantes.
Volví a mi hogar, conversé con Destiny sobre el tema del que había escrito y le pareció bastante bueno cuando se lo leí, lo que me hizo sentir más seguro sobre mandárselo esa misma noche a mi jefe para que sea publicado en la mañana. 
Conversé unas palabras con mis hijos sobre el colegio, como había sido su día, y si habían tenido alguna tarea, ellos respondían con una vaga voz de cansancio e irritación. Luego se despidieron para irse a dormir. Me quedé un rato más por la noche conversando con mi esposa sobre el nuevo empleo y le comenté sobre la compañera de al lado de mi cubículo con la que había conversado esa mañana; por razones que no conozco no era de las que pusiera celosa porque hablara con una mujer en el trabajo ya que era algo habitual, como ella hablaba con hombres durante su trabajo y yo no era un hombre celoso con ella. A ella también le intereso el tema del cual Grace había tratado e insistió en comprar el periódico esa mañana para leer ambos artículos el mío y el de ella. 
Por fin decidimos ir a acostarnos y al recostarme, me quede completamente dormido.
Volví a despertar con aquella alerta antigua. El día comenzó a repetirse.

domingo, 15 de marzo de 2015

El principio

Lo que me corroe por las venas ahora mismo, lo que me llevo a destruir mi propia casa, quebrar el vínculo con mi familia, con mis verdaderos amigos, romper las reglas de mi verdadera vida, para ser llevado a un túnel de sufrimiento y soledad, donde sólo debo escarbar en lo profundo de mi ser para resurgir como quien verdaderamente soy y quiero ser, y lo que me llevó a estar nuevamente en este ascensor tan oscuro y frío. 





El primer día en mi nuevo trabajo, en realidad, un nuevo ascenso en una nueva cede de la pequeña gran empresa de la cual soy participe. Esto se basaría en nuevos compañeros de trabajo, nuevo jefe, una pequeña oficina en donde tendría que escribir una columna de mi vida o de lo que yo creo que me parezca que llamará la atención de los lectores sobre mis pensamientos. Me gusta mi trabajo, y creo que nunca pensé estar escribiendo mi propia columna en el diario más conocido de New York hasta ahora, el gran The New York Times. 
Cuando le conté la noticia a mi familia me hicieron un gran fiesta sorpresa donde invitaron hasta vecinos que no sabía que tenía, estaba feliz por mi ascenso pero deseaba pasarlo tranquilo con mi familia, pero fue interesante y no estaba tan mal como pensaba al comienzo. Supongo que estaban orgullosos de mi. 
Llegue a tiempo, ni un minuto más, ni un minuto menos, como siempre lo hacía, odiaba ser impuntual y más en mi primer día, y aún peor con un nuevo jefe. Deseaba dar una buena impresión. Me había vestido con mi mejor traje, una corbata azul marino con unos zapatos negros bien lustrados. Me había visto al espejo unas cincuenta veces antes de salir de mi casa, estaba nervioso, pero nadie de mi familia lo había notado lo suficiente. Eso era una buena señal, nunca fui una persona demasiado demostrativa. Nadie sabía nunca de que humor podría estar aquella mañana. 
Al entrar a la empresa me encontré con mis compañeros de trabajo en sus respectivos asuntos, pasé a su alrededor y logré encontrar mi cubículo. Estaba perfectamente ordenado y era más espacioso que el de los demás, llevaba mi nombre en él, "Frederic Eastwood" en letras legibles. Decidí sentarme en mi silla, realmente era cómoda, me recliné en ella. Al parecer el jefe aún no llegaba, comencé a pensar que había llegado demasiado temprano, pero no era así, el jefe estaba llegando tarde. Decidí ponerme cómodo en mi sitio y comenzar a acomodar mis pertenencias, en donde estarían por un largo tiempo. 
Una amable mujer, de cabellos castaños, ojos avellanas, vestida formalmente, me pregunta si era el nuevo trasladado por ascenso, y rápidamente afirmo ante su pregunta, ella se ofrece a mostrarme la oficina hasta que el jefe llegue, era un pedido que le había dejado hecho porque él tendría cosas que hacer aquella mañana. Me presento a mis demás compañeros. A simple vista parecían buenas personas, algunos me ofrecieron una taza de café a la cual accedí sin dudar pero con amabilidad. Algunos eran mucho más abiertos que otros en cuanto a personalidad, pero ninguno descortés. El recorrido en el cual me guío la señorita Christine Conelly, me hizo entrar en un ambiente más cómodo y social. 
Cuando el jefe llegó, Christine, me estaba llevando de vuelta a mi cubículo, pero enseguida en que me apoye en mi asiento, fui llamando por la secretaria de aquél poderoso hombre. 
Harvey Orwell, era mi jefe, el encargado de mantener todo en orden en aquella oficina, de realizar todas las operaciones más importantes, de firmar los contratos más difíciles de leer. Interesante carrera laboral, que lo había llevado a estar dentro de una oficina supervisando criaturas como yo que realizaban en trabajo sucio por él, pensaban el doble por él, y siempre había alguien que le dijera lo que tenía que decir en caso de alguna complicación durante el período de trabajo. 
Cuando entro a su oficina, la miro con disimulo y logro ver una pintura muy hermosa colgada en la pared derecha, la observe con cuidado y descubrí que era de unos de mis pintores favoritos "Rembrandt" con una de sus mejores obras "La ronda de noche".
 Harvey me invita a tomar asiento y comienza 
:-Bienvenido a New York Times, Frederic, un placer tenerte con nosotros, quisiera comenzar por aclarar que tu jefe anterior me dio muy buenas descripciones de tu trabajo y he leído muchas de tus columnas los últimos meses. Estoy muy conforme con tu manera de escribir, logras atrapar a cualquiera con tus redacciones, realmente me tienes fascinado-.
-Bueno, me ha dejado sin palabras, realmente es increíble estar en el mejor diario de los Estados Unidos, es algo que creí siempre inalcanzable, le agradezco muchísimo por los elogios, espero poder seguir así de ahora en más y poder mejorar aún más-.
Harvay me comenzó a comentar desde mi trabajo hasta de los mejores compañeros a los peores, a decir verdad, no había peores, estaban aquellos que no ordenaban del todo sus ideas y tal vez tardaban más en la redacción de su noticia. Al terminar me dejo irme a casa, ya que la introducción e instrucción había tardado un poco más de lo esperado, mañana sería mi verdadero día de trabajo. Estaba totalmente preparado para lo que sea.

viernes, 27 de febrero de 2015

mi vida antes de ser adicto

La última vez que recuerdo haber estado en este ascensor, lloré como un niño en los brazos de mi hijo mayor. Acababa de recibir la peor noticia de mi vida, mi madre había muerto de cáncer de pulmón. No quería hacer nada, más que, volver el tiempo atrás y hacer que ella entre en razón para que me cuente, cuando fue su problema al ocultarme su enfermedad letal. Por desgracia ella por si misma decidió como quería morir, la acompañe en su arduo recorrido a la muerte. Las primeras semanas fueron, algo así como milagrosas, en su vida, ya que ella no sentía dolor, pensaba que estaba totalmente curada, cuando, como dijo su doctor "este es el principio del fin". Cuando escuche al doctor decir esa frase, mi corazón dejo de latir unos segundos para recomponer mi mente del impacto. Aquél hombre me estaba dando la noticia, que muy pronto se haría realidad la verdad que hoy estoy escribiendo. No quería perderla, estaba totalmente cegado por la idea de no verla nunca más que no veía, que ella en realidad quería era irse de este mundo feliz, viendo a su último hijo con su familia unída y alegre. No logré ver la realidad hasta días después de su muerte donde la fui a ver al cementerio y me eche a llorar sobre el césped de su tumba. 
Obviamente que sufrí demasiado su perdida, no digo que más que mi hermana o mi hermano, pero lo sufrí y hasta el día de hoy la sufro. Soy feliz sabiendo que vivió sus últimos días con las personas que realmente la amaban y se dio cuenta que después de tan gran trabajo por criar a tres criaturas y trabajar sola, dio sus frutos en su beneficio. Después te haber vivido tanto con ella, pude caer en cuenta que me sentía completamente solo, tenía esposa e hijos, amigos, pero me sentí tan abrumado con mi tristeza que los aleje de mi, y ahí es donde comienza mi gran problema, ahí es donde comienza mi vida de adicto.